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Historia familiar

La importancia de Historia Familiar

Todos a los que nos ha picado el bichito de la historia familiar sabemos lo apasionante que llega a ser. Sin embargo, esa no es la razón por la cual tenemos la biblioteca de genealogía más grande del mundo, y por la que a millones de mormones se les insta a investigar sus raíces familiares. Más bien, lo que nos impulsa es nuestra doctrina que enseña que las relaciones matrimoniales y familiares pueden continuar después de esta vida. Eso solamente se puede lograr si las familias se sellan en uno de los santos templos del Señor que hay en el mundo y son unidas por la eternidad.

Para nosotros que tenemos la oportunidad de ser sellados en un templo eso no representa ningún problema, pero ¿y nuestros antepasados que murieron sin tener la oportunidad de recibir las ordenanzas como el bautismo o la bendición de ser una familia eterna? ¿Tiene sentido que Dios dijera algo así como: “¡Qué pena, mala suerte!”? Por supuesto que no. Cuando Cristo organizó Su Iglesia en la antigüedad, incluyó la obra vicaria por los muertos y la práctica de efectuar ordenanzas por los parientes fallecidos. “De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan  por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?” (1 Corintios 15:29). La restauración que Cristo realizó de Su Iglesia original en la tierra mediante el profeta José Smith incluye la antigua práctica de efectuar esas ordenanzas por nuestros familiares fallecidos en los templos. El evangelio de Jesucristo, en la actualidad, incluye las mismas bendiciones en los santos templos.

La investigación genealógica o de historia familiar es el precedente esencial para la obra del templo en favor de nuestros antepasados fallecidos. Obtenemos los nombres y otros datos genealógicos a fin de poder efectuar las ordenanzas del templo por nuestros antepasados fallecidos. A ellos se les enseña el Evangelio en el mundo de los espíritus y así tienen la opción de aceptar o rechazar la obra que se efectúa en su favor. La madre Teresa dijo en una ocasión: “la peor pobreza es la soledad y la sensación de estar de más”. La idea de experimentar esa pobreza que es la soledad, el sentirse que se está de más y separado de lo seres queridos, y que eso se podría extender más allá de esta vida es algo verdaderamente triste, pero es algo que la obra del templo puede evitar.

La promesa de Elías

¿Por qué lo hacen? Muchas personas podrían decir que es un pasatiempo entretenido y que se sienten motivados por la fuerte curiosidad de saber acerca de sus antepasados. Aunque en realidad es porque han recibido la influencia del espíritu de esta obra. El espíritu de Elías el profeta Según el Antiguo Testamento, Elías el profeta habría de venir a preparar el camino del Señor. El Espíritu del Señor es ese espíritu de amor que tarde o temprano se impone a todo el distanciamiento que hay en la familia humana al construir puentes entre las generaciones. Une a los abuelos fallecidos con los nietos que nunca los conocieron al conservar y compartir sus relatos y recuerdos. Una vida que no se documenta quedará en el olvido en el plazo de una o dos generaciones. Saber de nuestros antepasados influye en nosotros y nos inculca valores que dan rumbo y significado a nuestra vida.

El profeta bíblico Malaquías, profetizó el regreso de Elías cuyo fin sería hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el de los hijos hacia los padres (véase Malaquías 4:5–6 )

Esa profecía en realidad se cumplió cuando Elías el Profeta se apareció a José Smith y Oliver Cowdery (que ayudó a José a traducir el Libro de Mormón) en el templo de Kirtland el 3 de abril de 1836. Elías restauró poderes específicos del sacerdocio al conferírselos a José y a Oliver. Ese poder es el que hace posible que las familias se sellen a través de las generaciones. Por medio de la obra de historia familiar, podemos participar en el continuo cumplimiento de esa profecía. Podemos averiguar sobre nuestros antepasados y sobre los que han fallecido sin tener la oportunidad de escuchar el Evangelio ni de recibir las ordenanzas, y sentir más amor por ellos. Los relatos del valor y la fe de ellos serán una fuente de inspiración para nosotros y podremos dejar ese legado a nuestros hijos.

Cómo empezar

Si sabe el nombre de por lo menos un antepasado fallecido, tal vez de un tío abuelo que se llamaba Teodoro Pérez, puede iniciar una investigación en el sitio www.familysearch.org. Es posible que encuentre un caudal de información y fuentes de ayuda que le guiarán en el proceso de investigación, tales como los seis pasos básicos para hacer investigación de historia familiar.

El sitio es uno de los servicios de genealogía más populares en línea y es gratuito. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días lo administra y está vinculado a la colección más grande del mundo de fuentes de consulta de genealogía y a una red global de centros de investigación. Contiene mil millones de nombres provenientes de más de 110 países y territorios e incluye, entre otros registros, el censo de Estados Unidos de 1880, el censo de Canadá de 1881, el censo de Gran Bretaña de 1881, la base de datos de la isla Ellis y la base de datos de Freedman’s Bank. La Iglesia realiza actualmente un proyecto masivo de digitalización de registros microfilmados y de otro tipo que agregará a la colección aún más miles de millones de nombres en los próximos años.

Centros de Historia Familiar

Aun si nuestros motivos para hacer historia familiar son distintos a los de la mayoría de las personas, nos complace compartir nuestras colecciones de registros microfilmados y digitalizados, sin costo alguno, con aquellas que sientan ese mismo entusiasmo. Eso constituye millones de personas, ya que se dice que la genealogía es el pasatiempo de más rápido crecimiento en Norteamérica, superando en popularidad el tejer, coleccionar estampillas e incluso la jardinería. Se ha hecho tan popular que en diversos programas de televisión han salido personajes famosos, y también gente común y corriente que buscan a sus antepasados.

La Biblioteca de Historia Familiar de Salt Lake City, Utah, es la biblioteca genealógica más grande del mundo y brinda acceso a muchas colecciones de registros, con más de dos mil millones de nombres de personas fallecidas. Contiene registros provenientes de más de 100 países y cubre desde registros parroquiales de Inglaterra del siglo XIV hasta historias de África que se conservaron en forma oral. La biblioteca recibe un promedio de 2.400 visitantes diarios, entre ellos muchos que vienen de Europa y Asia.

Además de nuestra biblioteca principal, contamos con más de 4.500 centros de historia familiar locales en todo el mundo, que a menudo se encuentran dentro de los centros de reuniones de la Iglesia. La finalidad de los centros es enseñar a las personas a buscar a sus antepasados. El personal de los centros son miembros de la Iglesia que ofrecen su tiempo en forma voluntaria, y todos los servicios que se proporcionan son gratuitos.