Los misioneros
Existe en la Iglesia una marcada tradición de servicio misional. El Salvador enseñó: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones” (Mateo 28:19). Los miembros de la Iglesia consideran que es un privilegio demostrar su amor por los demás y por Dios mediante el compartir el Evangelio.
Por lo general, los misioneros empiezan a servir al cumplir entre los 19 y los 21 años. También hay muchos jubilados, hombres, mujeres y parejas casadas que sirven en misiones. Los misioneros sirven por un periodo que va de 18 meses a 2 años. Las misiones son voluntarias, y a los misioneros no se les paga por el servicio que rinden; los misioneros provienen de todo el mundo, y sirven en el lugar al que la Iglesia los mande. Mientras prestan su servicio de jornada completa, los misioneros son representantes oficiales de la Iglesia.
Antes de servir en una misión, la persona pasa por un proceso de solicitud. Cada llamamiento misional proviene de las oficinas centrales de la Iglesia. Entonces el misionero entra en uno de los 15 centros de capacitación misionales a fin de participar en un periodo de tres semanas de capacitación, o de 9 semanas en el caso de los misioneros que aprenden un idioma extranjero.
Los misioneros le enseñan el Evangelio a las personas interesadas. También prestan servicio a la comunidad. Algunos misioneros reciben asignaciones especiales para ayudar con asuntos de salud, de bienestar o de otras necesidades.
A los misioneros se les indica que deben tener el más profundo respeto por las leyes y costumbres de los países en los que sirven y que deben respetar el derecho que todas las personas tienen de escoger cómo han de adorar. Los misioneros a menudo se encuentran lejos de sus hogares y familias por lo cual aceptan con gusto la oportunidad de hablar con la gente y aprender de aquellos a quienes sirven.
|