El arrepentimiento y el perdón
Pocas historias nos enseñan las lecciones gemelas del arrepentimiento y el perdón tan conmovedoramente como la parábola de Jesús sobre el hijo pródigo.
En esta parábola, un padre tenía dos hijos, el mayor siempre había tratado de hacer lo que era correcto, pero el menor era rebelde. El rebelde se fue lejos y se comportó vergonzosamente. Cuando al final de cuentas se dio cuenta de su locura, se arrepintió y regresó a casa. Cuando su padre lo vio regresar, corrió hacia él, puso sus brazos alrededor del cuello y le dio la bienvenida a casa con gozo y con una fiesta. El hermano mayor se enojó y acusó al padre de tratar al hijo arrepentido mejor que a él. Pero el padre le enseñó que es correcto regocijarnos cuando alguien se arrepiente de su pecado. Las familias pasan dificultades cada día con situaciones similares. En la parábola, el hijo menor tenía que arrepentirse, y el mayor tenía que perdonar. En las familias hay momentos en los que tenemos que arrepentirnos, perdonar y ser perdonados. Aprendemos mucho acerca del amor de nuestro Padre Celestial y del amor que debemos nutrir en nuestros hogares, siguiendo el ejemplo del padre en esa parábola. Leer y tener en cuenta esta parábola nos puede ayudar a sentirnos más arrepentidos y a perdonar más. Lea la historia del hijo pródigo en Lucas 15:11–32.
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