Los desastres naturales
El plan de Dios procede de acuerdo con leyes físicas así como espirituales. Las leyes naturales imparten belleza y orden al mundo y hacen posible la vida;
sin embargo, un mundo de leyes es también un mundo en el que a veces ocurren desastres naturales. Pocas cosas son más aterradoras o destructivas que el asombroso poder de la naturaleza. Los desastres naturales pueden resultar en cuerpos heridos, sueños destrozados y muerte. No obstante, del polvo, de los escombros y la ceniza puede surgir una nueva comprensión de los verdaderos tesoros de la vida. Dios brinda consuelo y bendiciones a aquellos que acuden a Él en momentos de necesidad. El hacer frente a las calamidades nos fortalece y hace acopio de la compasión. Esas experiencias nos sirven para aprender, progresar y ayudarnos los unos a los otros. El sobrellevar la adversidad es una de los medios principales por los que se nos pone a prueba y se nos instruye.
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