La ley del diezmo
El principio de diezmo, o el de voluntariamente dar a Dios una décima parte de los ingresos de uno, se conoce desde los días del Antiguo Testamento. Abraham le dio los diezmos a Melquisedec (Génesis 14:17-20).
Es por medio de la ley del diezmo que el Señor financia a su Iglesia. En la actualidad, todos los miembros fieles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días contribuyen una décima parte de sus ingresos a modo de diezmo. Los fondos de los diezmos se usan para:
- Construir templos, capillas y otros edificios.
- Proveer fondos operativos para la Iglesia.
- Financiar el programa misional.
- Preparar los materiales que se usan en las clases y organizaciones de la Iglesia.
- La obra de los templos, la historia familiar y muchas otras funciones importantes de la Iglesia.
- La educación.
Cuando el Señor recordó a su pueblo la ley del diezmo por medio del profeta Malaquías en el Antiguo Testamento, Él prometió que bendeciría a quienes estuvieran dispuestos a pagar un diezmo honrado (Malaquías 3:10).
|